Así, los bordados a mano hechos en La Esperanza, Zuleta y Angochagua se comercializan como propios en este lugar a través de una relación de intermediación que perjudica a las productoras y beneficia a los grandes comerciantes otavaleños y mestizos.
Las bordadoras entonces se convierten en mano de obra barata con pocas posibilidades de comercializar sus productos directamente en este u otros mercados.
Debido a la migración, el subempleo, las relaciones inequitativas de género, la pobreza, las mujeres heredan una sobrecarga de responsabilidades familiares y comunitarias que de alguna manera son solventadas con pequeñas actividades productivas como la crianza de animales menores, la agricultura en pequeña esccala y principalmente y de manera permanente el bordado a mano.
En 1998, logran el apoyo del FEPP e inician un trabajo de promoción y revalorización artesanal orientados a que las mujeres artesanas mejoren sus ingresos económicos a través de la comercialización directa de sus productos.
En octubre de 2003, se constituye jurídicamente la Asociación de Bordadoras "Sara Huarmi". Su finalidad es concretar el proyecto de implementar una empresa de producción y comercialización de bordados a mano con criterios de calidad, producción constante y en volumen y precios competitivos.
La Asociación ha recibido asistencia técnica en mercadeo, comercio exterior, comercio electrónico, diseño, administración y computación.
Son capacitadas en aspectos socioorganizativos, liderazgo y de crecimiento personal como autoestima, derechos, entre otros temas. ... Pág. anterior |