BORDADOS A MANO
Hay varias versiones sobre los bordados a mano de las comunidades de La Esperanza, Zuleta y Angochagua de Imbabura. Unos hablan de que las mujeres españolas se encargaron de transmitir esta técnica a las indígenas y mestizas para que les elaboraran hermosas piezas para vestir y decorar.
De ahí que las mujeres incorporaronn a su vestimenta blusas con hermosos y coloridos diseños bordados a mano, combinadas con amplias faldas o anacos.
Este tipo de traje se generaliza en todas las comunidades de los pueblos Caranqui y Cayambi, pero con ciertas variaciones en diseños y colores que ayudan a identificar a las comunidades entre sí. La habilidad desarrollada por las mujeres indígenas siguió siendo aprovechada por los blanco mestizos y hacendados de la zona, quienes hacían elaborar prendas de mantelería para regalar a familias de la capital y el extrajero con quienes se relacionaban.
Este hecho se dinamizó aún más cuando al más grande de los hacendados, Galo Plaza Lasso, fue electo Presidente del Ecuador. Sus relaciones nacionales e internacionales llevaron fuera de las fronteras locales los bordados a mano.
En 1972 se abre la “Plaza de Ponchos”, un pequeño mercado artesanal en la ciudad de Otavalo, con un potencial sociocultural que le hizo ubicar en un corto plazo, en el referente de la cultura indígena otavaleña a nivel nacional e internacional.
Esta Plaza diversifica su oferta incorporando otras artesanías provenientes de otras comunidades y pueblos. Pulse aquí para seguir leyendo |